miércoles, 6 de agosto de 2008

Ciudad de culto

Por las venas de nuestras ciudades corre religiosidad, que las revitaliza, que nos recuerda su historia y muestra que la manera como se congregaron las primeras poblaciones en América latina siguen vigentes, y que están subvaloradas, tienden a negarse o verse como algo arcaico que debe ser olvidado. Pero la manifestaciones de esta intensa religiosidad del latinoamericano, diferencian y caracterizan nuestras ciudades, como todo en estas latitudes es fruto del mestizaje de los tres grandes grupos raciales que nos conforman, y que a pesar de que las religiones en general sean reevaluadas constantemente sobre rodo por los mas jóvenes, su marca tanto cultural como espacial es de una fuerza que seria perjudicial desconocer.
La noción del culto como elemento de congregación, define la percepción que del espacio de la ciudad tienen las personas por estar vinculada a la esfera profundamente arraigada de lo espiritual, que refuerza la apropiación del lugar y da un significado diferente al de otros espacios que también reúnen grandes cantidades de personas.
Logran hacer de los espacios urbanos lugares queridos, apreciados por los feligreses, despiertan el deseo de cuidar esa parte de la ciudad más que otras que les resultan más necesarias en la vida diaria, pero que para ellos son mucho menos importantes.
El recorrido revitalizado por la idea de peregrinaje, se convierte en una vivencia espacial entre el lugar de vivienda y el espacio de connotación sagrada que tan marcadamente es diferenciado en el imaginario de la persona creyente. Es un desplazamiento que se llena de hitos, de lugares importantes ligados a recuerdos y necesidades que revitalizan la ciudad, dan un elemento de unión e interacción entre desconocidos con gran facilidad, resultado de la unión entre vivencia física y vivencia mental, es decir de tener un espacio donde realizar acciones que identifiquen con la idea de rito religioso, por ejemplo dándole importancia a realizar el recorrido a pie, por vincularlo con la idea de sacrificio como preparación para ser mas dignos del acto religioso.
No es gratuita la aparición de mercados de fin de semana, en los lugares adyacentes a las iglesias, su potencial se encuentra en que es una actividad familiar profundamente arraigada culturalmente que en la mayoría produce un estado de confort al momento de terminar porque es un elemento de división del tiempo en escala semanal, que es indeterminado como comienzo o fin, pero que seguro es un suceso diferente en un trascurrir mas o menos rutinario, que resulta propicio para actividades igualmente fuera de lo cotidiano y que por tanto reclaman un espacio diferente para llevarse a cabo, espacios con una fuerte relación entre el interior y el exterior que representa la transición entre lo divino y lo mundano, entre un lugar donde aislarse o buscar refugio de las preocupaciones del día a día.
La fuerza del sentir religioso incluso abre las puertas a una percepción auténticamente tridimensional de la ciudad, ya que obliga a recorrer a la persona una sucesión de espacios de distintas dimensiones (una variación de anchos, largos y altos que de otra forma no viviría o pasaría desapercibidos), lo contrasta con texturas que no son usuales, le muestra usos del material que no esta acostumbrado a ver (porque no tiene oportunidad de entrar en las edificaciones representativas del gobierno, y la arquitectura de los equipamientos le ofrece un aspecto repetitivo al que siente extraño pues no siente como suyo) y en ciudades donde la regla es lo plano y lo que esta mas o menos a la misma altura, le muestra que se puede subir o bajar, que las cosas no son igual de altas siempre y que no necesita de muros para definir un espacio concreto y diferenciado de lo que le rodea.
Se cumple con los actos religiosos con carácter diferente y mas intenso por ejemplo que cuando se pagan recibos, se va a trabajar o a estudiar etc., su espacio tiene esa vida que comunica carácter, que hace notar la presencia de algo importante que pasa, valiéndose bien sea de las grandes e imponentes estructuras o de la sutileza del detalle y que se tiene que reconocer independientemente de la propia actitud hacia la religión. Que tiene la ventaja considerable, sobre cualquier otro suceso de la ciudad, de que es buscada intencionalmente como respuesta a una necesidad que no se satisface en cualquier lugar, por ejemplo comprar la leche para el desayuno es bastante fácil por la cantidad de sitios donde se puede conseguir y no se necesita mayor criterio para decidir, si lo que se necesita es escoger un sitio para el estudio primaran los colegios cercanos o los que ofrezcan una alternativa de transportes eficiente, pero para suplir la búsqueda cultural de religiosidad, participan factores como la cercanía, la experiencia previa (lo agradable que se haya pasado), la importancia del templo en la ciudad (el deseo de conocerlo) puntos en los que no se es consiente del todo cuando se escoge, ya que se termina actuando mas por inercia cultural (tendencia a hacer las cosas como se han hecho siempre) que por propia decisión según las circunstancias, prima lo subjetivo sobre lo objetivo a la ahora de decidir, situaciones que hacen que factores como las multitudes, la lejanía o dificultad de acceso o lo costoso del peregrinaje no sean vistos como obstáculos que desmotiven, si no como algo que por el contrario refuerza la mística de saciar el deseo del rito (lo especial que se cree tiene que ser el momento de culto y todo lo relacionado a el).

La identificación de la ciudad por la aglomeración de experiencias relacionadas con grandes centros de culto y su respectivo peregrinaje, la manera como interactúan con otras estructuras, no permiten pasar desapercibida a la ciudad en estos movimientos y debieran ser aprovechados para generar una conciencia sobre la ciudad como algo que participe de esta riqueza de actividades y no solo como ese lugar indeterminado entre la casa y el templo.
La fuerte presencia de templos en el entorno urbano, es ante todo un ejemplo de gobernabilidad en la ciudad, entendida como la capacidad de satisfacer las necesidades del individuo, que no tiene paralelo en ninguna otra presencia ni siquiera del estado. Es una forma eficaz de conjugar espacios con significado, de valorizar lo urbano en diversas escalas, de explorar lo contradictorio y lo que no parece lógico, pero que es en ultimas la forma de apropiación y reconocer el mundo mas común en la gente. Esa percepción intensamente religiosa de la ciudad es un ejemplo que el urbanismo debería tomar en cuenta como potencializado del espacio.

8 comentarios:

Quekan Brons dijo...

Las graficas se pueden ver mejor en este link
http://picasaweb.google.com/QuekanBrons/BURGOMAESTRE?authkey=BYDAnRSr344
Seria bueno que las dmiraran con detalle.

MiGaS De SilEnCiO dijo...

Unos viven en una ciudad otros viven la ciudad!
Me gustó mucho, espero próximas publicaciones.
Un Abrazo.
Laura Lopera Betancur.

Dr Wario dijo...

Es bastante interesante la perspectiva que toma hacia la ciudad desde el punto de vista religioso. Lo importante es no dejar de hacer una mirada hollistica de las situaciones y asi contar con diferentes puntos de vista.

Quekan Brons dijo...

voy abuscar que es hollistico, y lo pienso

Quekan Brons dijo...

Ah holistico, si la ciudad no es una suma de partes, no se pude poner en una tabla y despresarla para entenderla, hay que mirarla en su totalidad. Sin embargo este aspacto religioso me parece que es bastante importante en la ciudad y que sin embargo se le trata como algo medio escondido, y vi una oportunidad para remarcarlo un poco.

Chema Insolvente dijo...

Hola, en primer lugar, gracias por visitar mi blog.
Ahora voy a ver el tuyo y te comento.

Sofia Lenzetti dijo...

Ya que hablamos de ciudad...
Mi ciudad. Cuando te miro, recuerdo…tus aceras de otrora donde corría a pie descalza, lo cargo en la cabeza,la palmada en el hombro…las voces; es de noche… vamos aunque...!Oh! Ahí! Vamos aquí a mojarnos la cara...y a saber de las novedades, del País, de nuestra tierra…el acordeón de la oliva! Corran al aceite y a las aceitunas!
Éstos cortometrajes datan de la década del ’20 al ’70 y reflejan la estrecha relación entre el surgimiento de las ciudades modernas y el cine de vanguardia.
El siguiente es "Manhatta", de Charles Sheeler y Paul Strand (1921) http://www.youtube.com/watch?v=NePhRIwzkfA
"Jeux de reflets et de la vitesse", de Henri Chomette (1923-1925) http://www.youtube.com/watch?v=278-RLCTN6c
"Regen", de Joris Ivens (1929) Parte 1 y 2
http://www.youtube.com/watch?v=bvg2HH4PEDE&feature=related
"Marseille vieux port", de Laszlo Moholy-Nagy (1929)
http://www.youtube.com/watch?v=h2pqkR6i61s&feature=PlayList&p=9F89B21D64FB6617&playnext_from=PL&playnext=1&index=5
Que lo disfrutes!

Quekan Brons dijo...

¡Salud!